Ver a todos llorar en esa mansión dorada me rompió el corazón. La tensión entre el chico de pelo blanco y la chica de ojos rojos es insoportable, especialmente cuando aparecen esos recuerdos tristes del pasado. En El casero del apocalipsis, la mezcla de acción brutal con momentos tan humanos hace que no puedas dejar de mirar. Ese anciano llorando al final... ¡qué dolor!