¡Qué locura ver cómo este protagonista despierta con un sistema de gestión de propiedades en plena crisis! La transición de su habitación a ese complejo en el desierto es visualmente impactante. Me encanta la ironía de que, mientras él se relaja viendo a sus inquilinos bailar, los zombies intentan entrar sin éxito. La dinámica de poder en El casero del apocalipsis es hilarante; ver a los no muertos frustrados por la barrera de energía mientras él hace malabares con luces de neón es puro entretenimiento. ¡Definitivamente quiero ese modo de construcción!