La tensión en este episodio de La reina del destino es insoportable. Ver a Sofía herida y sangrando mientras su esposo la protege con furia me rompió el corazón. La Sra. Castillo gritando como loca y el Sr. Castillo siendo amenazado con espadas... ¡qué caos! El momento en que él ordena que las caras de los culpables se estampen contra las brasas fue escalofriante. La lealtad del esposo hacia Sofía es admirable, pero su crueldad hacia los enemigos es aterradora. Este drama no perdona a nadie.