¡Qué tensión en esta escena de La reina del destino! El emperador no tolera la injusticia y defiende a Sofía con una autoridad que estremece. La acusada, arrodillada y llorosa, intenta justificarse, pero las palabras del soberano son implacables. La lealtad y el honor pesan más que las excusas. Me encanta cómo se desarrolla el conflicto entre los personajes, cada mirada y gesto cuenta una historia. Verlo en netshort fue una experiencia intensa, como estar dentro del palacio.