La escena de la boda en La reina del destino me dejó sin aliento: él se disculpa por el lugar humilde, ella sonríe y dice que con techo y ganas de trabajar basta. Ese amuleto de jade que le regala… ¡qué detalle tan cargado de emoción! Y al día siguiente, ella preparando el desayuno mientras él la mira como si fuera lo único que importa en el mundo. Cuando llegan los guardias y lo llaman 'Su Majestad', mi corazón dio un vuelco. ¿Quién es él realmente? Esta serie sabe cómo mezclar ternura, misterio y drama histórico sin caer en clichés. Verla en netshort fue una experiencia inmersiva total