¡Qué momento tan épico en La reina del destino! Ver al emperador Cristian Tadeo proclamar a Sofía como su única emperatriz y disolver el harén me hizo gritar de emoción. La tensión entre ellos, la mirada de sorpresa de ella y la firmeza de él crean una química imparable. El detalle de tomarse de la mano mientras él declara que solo habrá una señora en el palacio es puro romance histórico. ¡Y ese final con los vítores!