¡Qué tensión! Ver a la protagonista siendo castigada injustamente por un amuleto que no robó duele en el alma. La Sra. Cabrera es demasiado cruel al ordenar que limpie orinales y espere bajo el rocío. En La reina del destino, cada mirada de desprecio de las sirvientas aumenta la rabia del espectador. ¿Cuándo se revelará la verdad? ¡Necesito saber ya!