¡Qué tensión en el patio! Ver a Natalia llegar sola y ser recibida con tanto desprecio por su propia familia duele. La comparación con su hermana y el rechazo a sus regalos hechos a mano muestran una crueldad familiar insoportable. En La reina del destino, la escena donde tiran los amuletos al suelo es el punto de quiebre emocional. La actuación de la protagonista transmite una tristeza contenida que te hace querer entrar en la pantalla para defenderla. Un drama lleno de intriga y dolor.