La tensión en La reina del destino es insoportable. Ver cómo acusan a la protagonista de organizar un atentado contra la emperatriz viuda me dejó sin aliento. La actuación de la chica en rosa transmite un miedo real, mientras que el juez impone respeto absoluto. Ese momento en que preguntan '¿Estás rebelándote?' fue el clímax perfecto. Me encanta cómo la trama se complica en cada escena del Tribunal Supremo, no puedo dejar de verla.