¡Qué escena tan intensa y a la vez hilarante! La tensión inicial con la chica atada y los guerreros oscuros se rompe de golpe con la aparición del pañuelo verde. Las expresiones de incredulidad del líder y la reacción exagerada del niño son puro oro cómico. En medio de este drama fantástico, recordar que en Morí y volví para matarlos también hay giros absurdos me hace sonreír. La mezcla de peligro y comedia es adictiva, y ver cómo un simple objeto cambia el rumbo de la confrontación es brillante. ¡No puedo dejar de reír con las caras de los personajes!