¡Qué locura de escena en esta cueva! La tensión entre el protagonista y el niño con turbante verde es hilarante, pero todo cambia cuando aparece esa lámpara dorada flotante. Me encanta cómo en Morí y volví para matarlos mezclan comedia con fantasía oscura; el esqueleto en el trono da un toque escalofriante perfecto. La actuación del chico es tan expresiva que roba cada plano. Definitivamente, ver esto en netshort fue una experiencia única, llena de giros inesperados y magia visual.