La escena en la cueva de Morí y volví para matarlos tiene una atmósfera increíble. La chica de blanco parece vulnerable pero su mirada muestra determinación. El niño con el sombrero verde es misterioso, ¿es aliado o enemigo? La química entre los protagonistas se siente real y dolorosa. Verlos interactuar bajo tanta presión hace que el corazón se acelere. Definitivamente quiero saber qué pasará después en esta historia llena de giros.