¡Qué giro tan inesperado en Morí y volví para matarlos! Al principio pensé que el protagonista era el líder, pero ese niño con sombrero verde resulta tener un aura de autoridad absoluta. La tensión cuando desenvaina la espada contra la chica atada es brutal, y la expresión de shock del protagonista lo dice todo. La ambientación de la cueva con luces azules y rojas crea un ambiente místico perfecto para este drama de fantasía. Me encanta cómo los detalles en los trajes y el maquillaje reflejan la jerarquía del clan. Verlo en netshort fue una experiencia inmersiva total, cada fotograma cuenta una historia.