Ver a Valerio, un simple carnicero, derrotar con tanta facilidad a un maestro de la lista es una locura total. La incredulidad en los rostros de César y su padre lo dice todo; nadie esperaba tal poder oculto. La tensión en El mundo al filo del cuchillo es palpable cuando se revela que su fuerza no fue suerte, sino habilidad pura para ver puntos débiles. ¡Qué giro tan épico y satisfactorio!