La tensión en El mundo al filo del cuchillo es insoportable. Ver a la madre herida gritando por su hijo mientras el villano se burla duele en el alma. Pero cuando el protagonista sonríe y dice 'qué arrogancia tan ridícula', supe que todo cambiaría. El momento en que derrota al enemigo con un solo movimiento y deja a todos boquiabiertos es pura satisfacción. La química entre madre e hijo, llena de dolor y amor, hace que esta escena sea inolvidable. ¡Quiero ver más de esta venganza épica!