La tensión entre Bruno y Damián es palpable desde el primer momento. Ver cómo una simple puja por un jarrón se transforma en una guerra de egos es fascinante. Bruno, con su traje rosa, intenta humillar a Damián, pero subestima el poder de su oponente. La llegada de Camila añade otra capa de complejidad a la dinámica familiar. Es increíble ver cómo el dinero se usa como arma en (Doblado) Me quedo con todas. La actuación de Damián, manteniendo la calma mientras Bruno pierde los estribos, es simplemente magistral. ¡Qué final tan inesperado!