La tensión en esta escena es insoportable. Ver cómo el padre acepta el dinero con una sonrisa codiciosa mientras su hija llora desesperada rompe el corazón. Él promete no apostar, pero sus ojos delatan que ya está planeando su próxima jugada. La madre intenta detenerlo, pero es inútil; la adicción ha destruido a esta familia. En (Doblado) Me quedo con todas, estos momentos de dolor real se sienten demasiado cercanos a la realidad.