La tensión entre Sebastián y el repartidor es palpable. Mientras uno toca con elegancia, el otro desafía con actitud. Isabella, atrapada en medio, parece disfrutar más la canción que el drama. En (Doblado) Me quedo con todas, cada nota del violín revela más que música: revela jerarquías, celos y deseos no dichos. El ambiente festivo contrasta con las miradas cortantes. ¡Qué bien construyen la tensión sin gritar!