La tensión entre las dos protagonistas es palpable desde el primer segundo. Mientras una llora por mensajes no respondidos de Bastian, la otra irrumpe furiosa revelando una persecución y un encuentro sospechoso. El giro final —él estaba con otra chica— deja un sabor agridulce, típico de (Doblado) Me quedo con todas. La actuación cargada de emoción y los gestos exagerados hacen que te quedes pegado a la pantalla, como si fueras parte del chisme.