La tensión en esta escena es insoportable. Ver cómo el protagonista pasa de ser intimidado a dominar la situación solo con mostrar su riqueza es una satisfacción visual única. La expresión de terror en la cara del antagonista al darse cuenta de su error es impagable. Momentos como este en (Doblado) Me quedo con todas son los que enganchan. La dinámica de poder se invierte de forma brutal y elegante, demostrando que con suficiente capital, las reglas del juego las pones tú. ¡Qué final tan épico!