La tensión en la consulta es insoportable cuando la Sra. Hamilton irrumpe para detener el procedimiento. Ver a Liana, quien creció como huérfana, debatiéndose entre su pasado y el futuro de su bebé rompe el corazón. La revelación de que este niño es la única esperanza de la familia Hamilton añade una capa dramática brutal. Es una montaña rusa de emociones que recuerda a las mejores escenas de El millonario fugitivo se convierte en mi esposo. La actuación de la doctora transmitiendo incomodidad es un detalle brillante que no pasa desapercibido.