¡Qué tensión en la oficina! Liana disfruta de un almuerzo de lujo mientras sus compañeros comen ensalada triste. La sospecha de un romance con el jefe Warner crece, pero la realidad es mucho más retorcida. Este giro inesperado en El millonario fugitivo se convierte en mi esposo demuestra que las apariencias engañan. La envidia de los colegas es palpable y el chisme está servido.