¡Qué giro tan inesperado! Lo que parecía una cita casual en El millonario fugitivo se convierte en mi esposo se transforma en una negociación millonaria. La tensión entre los personajes es palpable, y el detalle del menú barato versus el contrato de 10 millones es brillante. Me encanta cómo la trama juega con las apariencias y el dinero.