La escena inicial con la amenaza a la familia Smith establece un tono de peligro inminente que te atrapa de inmediato. La dinámica de poder cambia radicalmente cuando aparece ella, transformando la agresión en una intimidad asfixiante. Ver cómo él la acorrala contra la pared mientras ella confiesa su desilusión con los ricos es puro drama. En El millonario fugitivo se convierte en mi esposo, estos giros emocionales son constantes. La actuación de ella, pasando del miedo a la risa nerviosa y luego a la melancolía con la cerveza, muestra una profundidad increíble en tan poco tiempo. Una montaña rusa de sentimientos que te deja queriendo más.