¡Qué tensión en la oficina! La diferencia entre los almuerzos es brutal: langosta para ella y comida básica para los demás. La cara de incredulidad de los compañeros al ver el lujo en su lonchera lo dice todo. Este clip de El millonario fugitivo se convierte en mi esposo muestra perfectamente las jerarquías corporativas con un toque de humor ácido. Me tiene enganchada viendo cómo reaccionan ante tal desigualdad gastronómica.