Ver a Marco leer el diario de ella en ¿La sustituya de quién? me rompió el corazón. Cada página revela un amor tan puro y sacrificado que duele. Ella subió 999 escalones de rodillas solo por su seguridad, y él ni lo sabía. La escena del templo con el monje y la pulsera roja es de esas que te hacen llorar en silencio. No es solo romance, es devoción absoluta. Y cuando él la abraza tras cocinarle… ¡ay, qué ternura! Este drama no juega, te atrapa desde el primer suspiro.