La química entre Valeria y Alejandro es insoportable de buena. Verlo despertar confundido y luego cuidarla con esa medicina crea una tensión romántica perfecta. La escena donde él se levanta con dificultad y ella lo observa con esa mirada cómplice es oro puro. Definitivamente, este momento de ¿La sustituya de quién? me tiene enganchada a la trama. La atmósfera íntima del dormitorio y los diálogos susurrados hacen que quieras ser una mosca en esa pared. ¡Qué manera de empezar el día!