La tensión en ¿La sustituya de quién? es insoportable: Marco, con esa mirada fría, revela que todo fue una trampa. Cami, atada y sangrando, clama por amor mientras el cuchillo brilla bajo la luz tenue. El giro final, cuando ella cae herida tras el disparo, deja un nudo en el pecho. No es solo venganza, es dolor puro. La escena del almacén, con ecos de gritos y sangre en el vestido blanco, duele como una traición real. Y ese '¿Por qué?' susurrado… te rompe. En netshort, cada segundo duele más que el anterior