La tensión en ¿La sustituya de quién? es insoportable. Ver a Camila atada y aterrorizada mientras él ordena su castigo me rompió el corazón. La dualidad entre su dolor y la frialdad de él al planear la fiesta es brutal. Ese final donde promete vengarse y luego pedir perdón deja claro que el amor y el odio caminan juntos. Una montaña rusa de emociones que no puedes dejar de ver.