La escena donde la protagonista disfruta su comida con gratitud contrasta brutalmente con la llegada del jefe. La expresión de ella cambia de felicidad a miedo en segundos, creando una tensión insoportable. Ver cómo Del barro salió la reina maneja estos giros emocionales tan rápidos es fascinante. El hombre de traje azul añade un misterio extra que deja con ganas de más.