¡Qué tensión en esta escena de Del barro salió la reina! La novia en blanco parece una reina de hielo, mientras la otra chica con vestido tradicional chino muestra una determinación feroz. El contraste entre el vestido occidental y el qipao dorado simboliza perfectamente el choque de dos mundos. La mirada de la anciana sentada dice más que mil palabras. Cuando la novia sostiene esas cuentas negras, se siente que algo sobrenatural está a punto de desatarse. La decoración roja con dragones y fénix crea un ambiente opresivo que hace que el corazón lata más rápido. ¡Imposible dejar de ver!