Ver cómo la tensión sube en la mesa mientras él intenta mantener la compostura es puro oro. La química entre ellos es innegable, pasando de una cena tranquila a un momento de pánico total cuando el líquido amarillo entra en escena. Me encanta cómo Del barro salió la reina maneja estos giros dramáticos con tanto realismo y emoción. La expresión de dolor y la preocupación genuina de ella crean una atmósfera eléctrica que te deja pegado a la pantalla sin parpadear.