La escena en la tienda de ropa es pura dinamita. La vendedora con su blazer blanco parece estar al borde de un colapso nervioso mientras el hombre del traje a rayas la observa con una calma inquietante. La chica de la camisa a cuadros añade más misterio a la situación. En Del barro salió la reina, cada mirada y gesto cuenta una historia de conflicto no resuelto. La atmósfera está cargada de emociones reprimidas y secretos a punto de estallar. ¡No puedo dejar de ver!