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Siempre fui la abandonada Episodio 28

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Siempre fui la abandonada

Valeria Osorio necesitaba dinero para la cirugía de su abuela adoptiva y donó un riñón a una millonaria, la hija adoptiva de su madre biológica. La mujer y su hijo la rechazaron para proteger a la hija que criaron. Tiempo después, Luna Ruiz le dio el amor que necesitaba, y Valeria se convirtió en científica exitosa. Cuando su familia biológica buscó su perdón, ¿ella los perdonaría o elegiría otra opción?
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Crítica de este episodio

La verdad sale a la luz

En Siempre fui la abandonada, la tensión en el pasillo del hospital es insoportable. Ver cómo la enfermera descubre la grabación que expone las mentiras de Inés me hizo gritar de emoción. La actuación del doctor al darse cuenta de su error es conmovedora. Esos momentos donde la justicia parece imposible pero finalmente llega son los que más disfruto en esta serie. La manipulación emocional está muy bien construida.

Justicia para Valeria

No puedo creer lo que acabo de ver en Siempre fui la abandonada. Valeria sufriendo día y noche sin medicinas mientras todos la acusaban falsamente me rompió el corazón. La escena donde encuentran la grabadora tirada junto al basurero es clave para entender toda la trama. Me encanta cómo poco a poco se van revelando las verdades ocultas. Esta serie sabe cómo mantenernos enganchados episodio tras episodio.

El giro inesperado

Siempre fui la abandonada nos tiene acostumbrados a giros brutales, pero este me dejó sin palabras. Ver al doctor escuchar la grabación donde se revela que Valeria realmente donó un riñón cambia completamente la perspectiva. La expresión de conmoción en su rostro cuando comprende que fue manipulado es actuación pura. Estos momentos de revelación son los que hacen que no pueda dejar de ver la serie ni un segundo.

Lágrimas en el hospital

La escena del pasillo en Siempre fui la abandonada es de las más intensas que he visto. Ver a la enfermera explicar cómo Valeria sufrió sin medicamentos mientras fingían que tenía cáncer me hizo llorar. La forma en que el doctor se da cuenta de que hizo el diagnóstico incorrecto añade otra capa de drama. Me fascina cómo cada personaje tiene sus motivaciones ocultas y cómo todo se conecta perfectamente.

Manipulación al descubierto

En Siempre fui la abandonada, la complejidad de las relaciones familiares está magistralmente escrita. Ver cómo Inés manipuló a todos para culpar a Valeria es frustrante pero brillante. La grabadora que encontró la empleada de limpieza es el elemento perfecto para desenmascarar la verdad. Me gusta cómo la serie no tiene miedo de mostrar el lado oscuro de las personas y las consecuencias de sus acciones egoístas.

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