La tensión en el salón era insoportable, con miradas que cortaban como cuchillos y secretos a punto de estallar. La mujer de blanco parecía llevar el peso del mundo, mientras el caos se desataba entre los invitados. Justo cuando pensaba que todo era un drama romántico, la escena nocturna cambió todo: persecuciones, transformación y un final digno de Mi novio es un hombre lobo. ¡Qué giro tan salvaje!