La tensión en la habitación del hospital es insoportable. Ver cómo ella le devuelve el anillo con lágrimas en los ojos rompe el corazón. Él intenta mantener la compostura, pero se nota que está destrozado por dentro. La escena del pasado en el sofá, con esa iluminación cálida y ese beso casi dado, contrasta brutalmente con la frialdad del presente. En Mi novio es un hombre lobo, cada mirada dice más que mil palabras. La química entre ellos es eléctrica, incluso cuando están rotos. Ese segundo hombre observando en silencio añade una capa de misterio que me tiene enganchada. ¿Qué secreto oculta? La actuación es tan cruda que duele. Definitivamente, esta serie en la aplicación netshort tiene un nivel emocional que pocas logran. No puedo dejar de pensar en ese final abierto.