¡Qué giro tan inesperado! Al principio parece una historia de amor inocente en un pueblo rural, con ese detalle tan tierno del caramelo de colores. Pero la tensión sube de golpe cuando aparece el secuestrador y el novio se transforma en un hombre lobo furioso para protegerla. La persecución por los tejados y el bosque está llena de adrenalina pura. Me encanta cómo en Mi novio es un hombre lobo mezclan el romance dulce con la acción brutal de una criatura mítica defendiendo a su amada. El uso de la tirachina al final fue un toque genial y muy nostálgico.