La tensión en la habitación del hospital es palpable cuando él despierta confundido, sin recordar nada. Los recuerdos fragmentados de su transformación y el miedo en los ojos de ella crean una atmósfera inquietante. La llegada del hombre en traje añade un giro inesperado a la trama de Mi novio es un hombre lobo. La actuación transmite perfectamente la angustia de no reconocer las propias manos y el terror de lo desconocido. Una escena cargada de emoción y misterio que deja con ganas de más.