¡Qué tensión más brutal se respira en este episodio de Mi novio es un hombre lobo! La escena nocturna con antorchas y la jaula oxidada crea una atmósfera de caza de brujas que pone los pelos de punta. La transformación de Bruno es desgarradora, ver cómo lucha contra su naturaleza mientras la gente lo encierra da mucha pena. Raúl Salas está increíble como el padre autoritario que no duda en sacrificar a su propio hijo por el miedo colectivo. La chica en el suéter amarillo transmite una impotencia que duele en el alma. Definitivamente, esta serie en la aplicación netshort tiene un ritmo adictivo y una actuación que engancha desde el primer segundo.