La escena en el patio transmite una calma engañosa. La llegada de la amiga rompe el silencio con una elegancia que contrasta con la vulnerabilidad de la embarazada. Cada mirada y gesto cuenta más que mil palabras. Me recordó a la tensión emocional de Mi novio es un hombre lobo, donde lo no dicho pesa más. El diseño de vestuario y la luz dorada elevan este drama cotidiano a algo cinematográfico. Verlo en netshort fue una experiencia íntima, como espiar un secreto familiar.