La tensión en esta escena es insoportable. Ver a la protagonista empacar sus maletas con lágrimas en los ojos mientras escucha la conversación al otro lado de la puerta rompe el corazón. La madre del novio es realmente despiadada al intentar comprar el silencio de la chica con un cheque. Este giro en Mi novio es un hombre lobo muestra que el verdadero monstruo a veces tiene forma humana. La actuación de la chica en el vestido negro transmite una impotencia que duele ver.