¡Qué locura! En Mi novio es un hombre lobo, la tensión entre los dos hombres en el hotel explota con una transformación brutal. La pelea nocturna bajo la luna es visceral y llena de emoción, con efectos que te hacen sentir cada golpe. El regreso al cuarto, cargado de ternura inesperada, cierra con un abrazo que duele y sana. Una montaña rusa visual y emocional que no puedes perderte.