Ver Siempre fui la abandonada me dejó sin aliento. La tensión en la mansión es insoportable, con esa madre manipuladora y la chica herida fingiendo debilidad. Pero la escena en el parque cambia todo: el chico con máscara aparece como un salvador oscuro, y el recuerdo del niño herido conecta los traumas del pasado. La caída de la protagonista al suelo duele más que un golpe físico. Una montaña rusa emocional que no puedes dejar de ver.