La tensión entre Lilith y Evan es insoportable. Ella lo abofetea con autoridad, él suplica como un sirviente atrapado. La escena del juicio en el coliseo, con Jared listo para atacar y la madre implorando clemencia, es puro drama de alto nivel. En (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos, cada mirada duele más que una espada.