La tensión entre la Duquesa y Cerberus es simplemente eléctrica. Desde la frustración inicial con el sistema hasta ese momento íntimo donde él busca su aprobación, la química es innegable. Me encanta cómo (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos maneja la dinámica de poder; ella puede estar cansada de las intrigas, pero sigue teniendo el control total. La escena final donde ella lo pisa con esa sonrisa pícara demuestra que, aunque él sea un demonio, ella es la verdadera dueña del juego. ¡Qué final tan provocativo!