¡Qué giro tan brutal! Ver a la duquesa fingiendo debilidad mientras prepara el círculo de sellado es de otro nivel. La tensión entre el demonio y su supuesto aliado es palpable, y ese momento en que el tiempo se detiene con el reloj mágico me dejó sin aliento. La atmósfera de (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos es increíblemente oscura y adictiva. La traición está servida en bandeja de plata