¡Qué espectáculo tan fascinante! Ver a Miren cabalgando sobre su mayordomo demonio mientras Lilith domina al cuervo con solo una mirada es puro entretenimiento. La tensión social en el salón es palpable, todos observan con envidia y miedo. En (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos, la jerarquía se invierte de forma brutal. La elegancia de los vestidos contrasta perfectamente con la naturaleza oscura de los sirvientes. ¡No puedo dejar de mirar!