La tensión entre Lilith y Cerberus es eléctrica. Ella lo domina con una mezcla de crueldad y ternura, mientras él lucha por mantener el control. La transformación en Cerberus es espectacular, y la escena final con el dragón de tres cabezas es épica. En (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos, la química entre los personajes es innegable.