La tensión entre Lilith y el duque es insoportable. Ver cómo él pasa de la seducción a la amenaza con esos ojos rojos da miedo pero engancha. Ella intenta redimirlo, pero él solo quiere poseerla o destruirla. Esa dinámica de 'si no eres mía, serás mi trofeo' es el colmo del amor tóxico. La escena final en la cabaña oscura deja el corazón en un puño. Definitivamente, (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos tiene los mejores giros dramáticos.