Mordecai y su duquesa en un duelo emocional que quema más que el infierno. Ella lo desafía, él se transforma, y entre alas de murciélago y besos prohibidos, nace una verdad incómoda: el amor no pide permiso. En (Doblado) Mi Duquesa, venga a domarnos, cada mirada es un puñal, cada susurro, una confesión. ¿Quién domina a quién cuando el corazón late al ritmo del caos?